Terapia

Psicoterapia asistida con ketamina: cómo reconocer un tratamiento bien realizado

La ketamina puede utilizarse de distintas maneras. Por eso, recibir ketamina no significa necesariamente estar realizando psicoterapia asistida con ketamina. Para un paciente es importante conocer la diferencia y saber qué debería ofrecer un centro que realiza este tipo de tratamiento.

KIT y KAP: ¿cuál es la diferencia?

La terapia de infusión de ketamina (KIT) utiliza principalmente los efectos farmacológicos del medicamento (por ejemplo, terapias enfocadas en el manejo del dolor). Habitualmente se administra ketamina intravenosa bajo supervisión médica y monitorización. Durante la sesión pueden aparecer cambios en la percepción, emociones o estado de conciencia, pero estas experiencias no necesariamente se trabajan como parte de una psicoterapia.

La psicoterapia asistida con ketamina (KAP) utiliza esos mismos efectos dentro de un proceso psicoterapéutico. La experiencia producida por la ketamina puede facilitar nuevas perspectivas, disminuir temporalmente patrones rígidos de pensamiento y favorecer el procesamiento emocional. Por eso, además del medicamento, son importantes la preparación previa, el ambiente donde ocurre la experiencia, el acompañamiento profesional y la integración posterior.

En términos sencillos, KIT pone mayor énfasis en el efecto farmacológico de la ketamina. KAP intenta aprovechar además la experiencia psicológica y la ventana terapéutica que se produce alrededor de ella.

La terapia comienza antes de administrar ketamina

Una buena KAP debería comenzar con una evaluación médica y psicológica. Es necesario conocer los antecedentes de salud, medicamentos, diagnóstico, tratamientos anteriores y posibles contraindicaciones, pero también comprender qué espera el paciente y cuáles son sus objetivos.

Después viene la preparación. Antes de la primera experiencia, el paciente debería saber qué puede sentir y cómo se desarrollará la sesión. La ketamina puede modificar temporalmente la percepción del cuerpo, el tiempo, las emociones y los pensamientos. Comprender previamente estos efectos disminuye la incertidumbre y permite llegar a la experiencia con mayor confianza.

La preparación también permite establecer una relación terapéutica con quien acompañará al paciente. No debería ser simplemente una explicación administrativa de lo que ocurrirá el día de la sesión.

El lugar donde se realiza importa

El entorno o setting forma parte de la experiencia. Una sesión debería realizarse en un espacio privado, tranquilo, confortable y protegido de interrupciones, donde el paciente pueda sentirse seguro. La iluminación, temperatura, comodidad, música y actitud de quienes están presentes pueden influir en cómo se desarrolla la experiencia.

Esto no significa convertir el tratamiento en algo puramente ambiental. La ketamina sigue siendo un medicamento que requiere supervisión. Un buen centro debe conseguir simultáneamente un ambiente terapéutico agradable y condiciones adecuadas de seguridad médica.

Una sala bonita, un sillón cómodo y música no son suficientes para hablar de psicoterapia asistida con ketamina.

La seguridad médica no es negociable

Durante la administración de ketamina pueden producirse cambios transitorios en la presión arterial, frecuencia cardíaca, percepción y nivel de conciencia. El paciente debería estar adecuadamente monitorizado y existir personal capacitado para reconocer y manejar una eventual complicación.

Antes de comenzar es perfectamente razonable preguntar quién será responsable de la seguridad médica durante la sesión, qué parámetros serán monitorizados y qué recursos existen si aparece algún problema. Un centro especializado debería poder responder estas preguntas claramente.

El acompañamiento también importa

Durante la experiencia pueden aparecer tranquilidad y bienestar, pero también emociones intensas, recuerdos, miedo, confusión o sensaciones difíciles de describir. Por eso el paciente debe saber quién estará disponible para acompañarlo y qué ocurrirá si necesita ayuda.

Acompañar no significa hablar constantemente ni dirigir la experiencia. Un profesional capacitado debe saber cuándo intervenir, cuándo entregar seguridad y cuándo permitir que el paciente continúe explorando su experiencia sin interrupciones.

Quien realiza este acompañamiento debería tener formación en psicoterapia y experiencia con los estados alterados de conciencia producidos por ketamina. En estos estados, además, el paciente puede encontrarse especialmente vulnerable, por lo que deben existir límites profesionales y reglas de consentimiento claramente establecidas.

Después viene una de las partes más importantes: la integración

Una experiencia intensa o reveladora no necesariamente produce por sí sola un cambio duradero. Una persona puede comprender algo importante durante una sesión y, semanas después, volver progresivamente a sus antiguos patrones.

La integración busca evitar que la experiencia quede simplemente como un recuerdo interesante. En las sesiones posteriores se revisa lo ocurrido, se identifican los elementos relevantes y se intenta trasladarlos a cambios concretos en pensamientos, relaciones, hábitos y conductas.

Por eso KAP no debería entenderse como recibir ketamina y volver a casa. La evidencia disponible sobre KAP respalda la importancia de estructurar el tratamiento alrededor de la experiencia, incluyendo preparación y psicoterapia posterior, aunque continúan estudiándose cuáles son los protocolos óptimos para cada enfermedad y paciente.

¿En qué debería fijarse antes de elegir un centro?

Antes de comenzar, conviene averiguar si existe una evaluación médica y psicológica adecuada, si hay preparación previa, quién acompaña al paciente durante la experiencia, cómo se realiza la monitorización, qué ocurre frente a una complicación y si existen sesiones de integración y seguimiento posteriores.

También es importante preguntar cómo se administra la ketamina. No es lo mismo una administración intravenosa (EV), que permite controlar la velocidad de infusión y ajustar o detener la administración en cualquier momento, que una administración intramuscular (IM), donde la dosis se administra de una vez y posteriormente se espera su absorción. Ambas vías pueden utilizarse, pero tienen características diferentes y el centro debería explicar por qué utiliza una determinada vía y cuál es la más apropiada para cada paciente.

Otro aspecto relevante es saber quién será responsable de la vigilancia médica durante la administración. Dependiendo del centro, puede participar una enfermera, un médico general, un psiquiatra, un anestesiólogo u otros profesionales capacitados. Más que limitarse a conocer el título profesional, el paciente debería preguntar quién es el médico responsable del procedimiento, qué experiencia tiene administrando ketamina y manejando sedación o estados alterados de conciencia, y quién estará disponible inmediatamente si aparece una complicación.

Esto cobra especial importancia porque la ketamina puede producir cambios en la presión arterial, frecuencia cardíaca, nivel de conciencia y respuesta al entorno. Un anestesiólogo, por su formación específica en farmacología, sedación, monitorización, manejo de la vía aérea y tratamiento de complicaciones agudas, posee competencias especialmente relacionadas con este tipo de vigilancia. Esto no significa que sea el único profesional que pueda participar en estos tratamientos, pero sí constituye un elemento que el paciente puede considerar al comparar los estándares de seguridad de diferentes centros.

Finalmente, conviene conocer la experiencia del equipo en psicoterapia asistida con ketamina. Administrar ketamina y realizar KAP son cosas diferentes. Un programa completo requiere tanto seguridad médica durante la administración como profesionales capacitados para preparar al paciente, acompañar adecuadamente la experiencia e integrar posteriormente lo vivido.

Una forma sencilla de entender la diferencia

En KIT, el proceso puede resumirse como ketamina, efecto farmacológico, recuperación y seguimiento clínico. En KAP, el tratamiento es más amplio: evaluación, preparación, ketamina en un entorno terapéutico adecuado, experiencia acompañada, integración y seguimiento psicoterapéutico.

Esto no significa que una infusión convencional sea un tratamiento incorrecto. KIT tiene aplicaciones clínicas propias. Significa que no debe confundirse una infusión de ketamina con una psicoterapia asistida con ketamina, porque son modelos terapéuticos diferentes.

La ketamina es una parte del proceso

Probablemente esta sea la idea más importante para el paciente. En psicoterapia asistida con ketamina, el objetivo no es simplemente administrar un medicamento ni conseguir una experiencia intensa.

La ketamina puede generar una oportunidad terapéutica particularmente interesante. La preparación ayuda a llegar adecuadamente a esa experiencia, el setting proporciona un contexto seguro para desarrollarla y la integración ayuda a transformar lo vivido en cambios que puedan mantenerse en el tiempo.

Por eso, antes de elegir dónde realizar el tratamiento, además de preguntar por la ketamina, conviene hacer una pregunta mucho más importante:

¿Qué harán conmigo antes, durante y después de la sesión?

La respuesta permite entender mucho mejor qué tipo de tratamiento se está ofreciendo.

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