Evaluación

Evaluación médica antes de una terapia con ketamina

En los últimos años, el uso terapéutico de sustancias como la ketamina y otros psicodélicos ha despertado un creciente interés en salud mental y cuenta con una base científica cada vez mayor para determinadas condiciones.

Sin embargo, antes de iniciar una terapia con ketamina es importante realizar una evaluación médica adecuada. Puede compararse, en cierta forma, con la evaluación que se realiza antes de una cirugía: el objetivo no es buscar problemas donde no los hay, sino reducir riesgos y asegurarse de que no exista otra condición médica que pueda estar causando o agravando los síntomas.

Algunas enfermedades relativamente frecuentes pueden producir síntomas muy parecidos a los de una depresión, entre ellos:

  • cansancio persistente;
  • falta de energía o motivación;
  • alteraciones del sueño;
  • dificultad para concentrarse o sensación de “niebla mental”;
  • irritabilidad;
  • disminución del interés o del disfrute de las actividades habituales.

Por ejemplo, una anemia, una deficiencia de hierro o una alteración de la función tiroidea pueden contribuir de manera importante a estos síntomas. Si se encuentra una causa corregible, tratarla puede producir una mejoría significativa y, en algunos casos, modificar incluso la necesidad o el momento de iniciar una terapia con ketamina.

¿Quién debe solicitar e interpretar los exámenes?

Los exámenes no deberían pedirse como una lista automática para todas las personas. Lo ideal es que sean seleccionados por un médico que conozca sus antecedentes, medicamentos y síntomas, como su médico tratante, psiquiatra, internista o médico de cabecera.

Además, un resultado de laboratorio nunca debe interpretarse únicamente mirando si aparece marcado como “normal” o “alterado”. Los valores de referencia pueden variar según el laboratorio, la edad, el sexo y, sobre todo, el contexto clínico de cada persona.

Por esta razón, no es recomendable sacar conclusiones o iniciar suplementos o tratamientos solamente a partir de los resultados sin discutirlos previamente con un profesional.

Exámenes que pueden considerarse en la evaluación inicial

No existe un único panel obligatorio para todos los pacientes. Sin embargo, los siguientes estudios pueden ser útiles dependiendo de los antecedentes y síntomas.

Hemograma completo

Permite evaluar la presencia de anemia y alteraciones en los glóbulos blancos o las plaquetas. La anemia puede causar cansancio, dificultad para concentrarse, menor tolerancia al ejercicio y sensación de falta de energía. Estos síntomas pueden parecerse mucho a los de una depresión o empeorarla.

Estudio del hierro

Puede incluir ferritina y, cuando sea necesario, hierro sérico, transferrina o saturación de transferrina. Evalua las reservas de hierro del organismo.

Es posible presentar una deficiencia de hierro incluso antes de desarrollar una anemia evidente. En algunas personas esto se manifiesta como cansancio, menor rendimiento físico o cognitivo y sensación de agotamiento.

Vitamina B12 y folato

Evaluan la presencia de deficiencias vitamínicas que pueden afectar el sistema nervioso y la formación de células sanguíneas.

Una deficiencia de vitamina B12 puede producir anemia, alteraciones de memoria o concentración y, en casos más avanzados, síntomas neurológicos como hormigueos o pérdida de sensibilidad.

El folato también participa en múltiples funciones neurológicas y metabólicas.

Estos exámenes son especialmente útiles cuando existen factores de riesgo nutricional, síntomas compatibles o antecedentes que hagan sospechar una deficiencia.

Vitamina D

El examen utilizado habitualmente es la 25-OH vitamina D.

Los niveles bajos de vitamina D son frecuentes y se han asociado en distintos estudios con síntomas depresivos, aunque la relación es compleja y un nivel bajo no significa necesariamente que esa sea la causa de la depresión.

Cuando existe una deficiencia demostrada, puede ser razonable corregirla como parte del cuidado general de la salud.

Función tiroidea: TSH y T4 libre

Evaluan presencia de hipotiroidismo e hipertiroidismo.

El hipotiroidismo puede provocar:

  • cansancio;
  • somnolencia;
  • enlentecimiento físico o mental;
  • aumento de peso;
  • menor concentración;
  • ánimo depresivo.

El hipertiroidismo, por el contrario, puede provocar:

  • ansiedad;
  • irritabilidad;
  • insomnio;
  • palpitaciones;
  • pérdida de peso.

Cuando existe una alteración tiroidea, tratarla adecuadamente puede mejorar también los síntomas emocionales.

Glicemia en ayunas y/o hemoglobina glicosilada (HbA1c)

Diagnostican prediabetes, diabetes y el control de la glucosa durante los últimos meses. Estos trastornos metabólicos pueden contribuir a fatiga, alteraciones del sueño y dificultades cognitivas. Además, conocer el estado general de salud ayuda a planificar el tratamiento de manera más segura.

Función hepática, renal y electrolitos

Puede incluir:

  • ALT/TGP y AST/TGO;
  • bilirrubina;
  • creatinina;
  • urea;
  • sodio;
  • potasio.

¿Qué permiten evaluar?

El funcionamiento del hígado y los riñones, además del equilibrio de algunas sales importantes para el organismo.

¿Por qué es relevante para la ketamina?

La ketamina se metaboliza principalmente en el hígado y sus metabolitos se eliminan en gran parte por vía renal. Una alteración importante de estos órganos puede modificar la forma de planificar el tratamiento.

Además, algunos trastornos de los electrolitos pueden producir debilidad, cansancio, confusión u otros síntomas que podrían confundirse con un problema exclusivamente psiquiátrico.

Examen de orina

El examen de orina no es obligatorio de rutina para todas las personas que van a recibir terapia con ketamina. Sin embargo, puede ser especialmente útil cuando existen antecedentes o síntomas urinarios.

¿Qué permite evaluar?

Puede detectar, entre otras alteraciones:

  • infección urinaria;
  • presencia de sangre en la orina;
  • proteínas;
  • glucosa;
  • signos indirectos de inflamación de la vejiga o de las vías urinarias.

¿Por qué puede ser importante en una terapia con ketamina?

Una complicación poco frecuente, pero bien descrita, del uso crónico y repetido de ketamina es la cistitis asociada a ketamina, una inflamación de la vejiga que se observa principalmente en personas con consumo recreativo frecuente, abuso o dependencia, generalmente con exposiciones mucho mayores que las utilizadas en tratamientos médicos controlados.

Puede manifestarse con síntomas como:

  • dolor o ardor al orinar;
  • necesidad de orinar con mucha frecuencia;
  • urgencia urinaria;
  • dolor en la parte baja del abdomen;
  • sangre en la orina;
  • disminución de la capacidad de la vejiga en casos avanzados.

En el contexto de una terapia médica con ketamina, esta complicación es mucho menos habitual. Sin embargo, los síntomas urinarios no deben ignorarse, especialmente cuando aparecen o empeoran a lo largo del tratamiento.

Por esta razón, es razonable solicitar un examen de orina cuando:

  • el paciente ya presenta molestias urinarias antes de iniciar la terapia;
  • aparecen síntomas urinarios después de varias sesiones de ketamina;
  • existe sangre visible o microscópica en la orina;
  • hay antecedentes de enfermedad de la vejiga o de las vías urinarias;
  • existe un antecedente de consumo recreativo o prolongado de ketamina;
  • la terapia se está considerando precisamente por un cuadro de dolor relacionado con una enfermedad vesical, como una cistitis actínica secundaria a radioterapia.

En pacientes con cistitis actínica, el examen de orina también puede ayudar a establecer una situación basal antes del tratamiento y a diferenciar síntomas propios de la enfermedad de una infección urinaria u otra alteración intercurrente.

Si existen síntomas importantes o hallazgos anormales, el médico puede complementar el estudio con un urocultivo, ecografía de las vías urinarias u otras evaluaciones urológicas según el caso.

En resumen, el examen de orina no es necesario para todos los pacientes, pero adquiere especial importancia cuando existe sintomatología urinaria previa, durante tratamientos repetidos o cuando la vejiga ya presenta una enfermedad conocida.

Prueba de embarazo

Cuando exista posibilidad de embarazo, debe considerarse antes del tratamiento.

La seguridad de la ketamina durante el embarazo no está suficientemente establecida para utilizarla de manera rutinaria en este contexto, por lo que es fundamental informar al equipo tratante si existe embarazo o posibilidad de estarlo.

Presión arterial y evaluación cardiovascular

Antes de una sesión con ketamina es importante conocer la presión arterial y la frecuencia cardíaca en reposo.

Durante la administración, la ketamina puede producir un aumento transitorio de:

  • presión arterial;
  • frecuencia cardíaca.

Por este motivo, una hipertensión mal controlada o determinadas enfermedades cardiovasculares requieren una evaluación más cuidadosa antes de comenzar.

¿Es necesario realizar un electrocardiograma?

No necesariamente en todas las personas.

Puede ser recomendable cuando existen:

  • antecedentes cardiovasculares;
  • palpitaciones;
  • dolor de pecho;
  • desmayos;
  • arritmias conocidas;
  • uso de medicamentos que puedan afectar el ritmo cardíaco;
  • factores de riesgo cardiovascular;
  • hallazgos anormales durante la evaluación médica.

La edad por sí sola no determina automáticamente la necesidad de un electrocardiograma: la decisión debe basarse principalmente en la historia clínica y los factores de riesgo.

Exámenes adicionales según los síntomas

Algunas personas requieren estudios más específicos. Estos no deberían realizarse de rutina, sino cuando existe una razón clínica para solicitarlos.

Evaluación endocrinológica

Cortisol

Puede estudiarse cuando existen signos que hagan sospechar una alteración de las glándulas suprarrenales, por ejemplo:

  • uso prolongado de corticoides;
  • cambios corporales llamativos;
  • debilidad muscular;
  • alteraciones importantes del peso;
  • hipertensión difícil de controlar;
  • otros síntomas endocrinológicos específicos.

Testosterona

En hombres puede considerarse cuando existen síntomas como:

  • disminución persistente de la libido;
  • pérdida de masa muscular;
  • alteraciones sexuales;
  • cansancio marcado acompañado de otros signos sugerentes de hipogonadismo.

Perimenopausia y menopausia

Los cambios hormonales asociados a la transición menopáusica pueden influir significativamente sobre:

  • sueño;
  • ánimo;
  • ansiedad;
  • concentración;
  • energía.

La evaluación se basa principalmente en la edad, los síntomas y los cambios en el ciclo menstrual. Los exámenes hormonales pueden ser útiles en determinados casos, pero no siempre son necesarios.

Déficits nutricionales adicionales

Exámenes como zinc, magnesio o vitamina B1 no forman parte de una evaluación rutinaria para todas las personas con depresión.

Pueden tener sentido cuando existen antecedentes como:

  • alimentación muy restrictiva;
  • desnutrición;
  • cirugía bariátrica;
  • problemas importantes de absorción intestinal;
  • consumo problemático de alcohol;
  • otras condiciones médicas específicas.

Infecciones crónicas

Pruebas para VIH, sífilis u otras infecciones se solicitan cuando existen factores de riesgo, antecedentes o síntomas que lo justifiquen. No forman parte de un screening universal previo a una terapia con ketamina.

¿Y si el problema es el sueño?

Un trastorno del sueño puede producir síntomas prácticamente indistinguibles de los de una depresión.

Por ejemplo, la apnea obstructiva del sueño puede causar:

  • sueño poco reparador;
  • cansancio durante el día;
  • dificultades de memoria y concentración;
  • irritabilidad;
  • ánimo bajo.

Si una persona ronca intensamente, presenta pausas respiratorias mientras duerme, se despierta ahogada o tiene somnolencia excesiva durante el día, puede ser necesario realizar un estudio de sueño.

¿Es necesario buscar cáncer, Parkinson o demencia antes de la terapia?

No se recomienda realizar estudios extensos indiscriminadamente solamente porque una persona va a recibir ketamina.

Lo correcto es mantener al día los controles preventivos correspondientes a la edad y antecedentes de cada paciente.

Sin embargo, algunos síntomas deben estudiarse antes de atribuirlos exclusivamente a una depresión, por ejemplo:

  • pérdida de peso inexplicable;
  • fiebre persistente;
  • dolor progresivo sin causa conocida;
  • deterioro cognitivo progresivo;
  • cambios neurológicos nuevos;
  • temblor;
  • rigidez;
  • pérdida de fuerza o sensibilidad.

Ante estas situaciones, el médico determinará si son necesarios exámenes adicionales, estudios de imágenes o evaluación por otro especialista.

Revisar los medicamentos es tan importante como revisar los exámenes

Antes de iniciar una terapia con ketamina es fundamental informar todos los medicamentos, suplementos y sustancias que se utilizan, incluso aquellos comprados sin receta.

Algunos medicamentos pueden contribuir a síntomas como cansancio, apatía, somnolencia o dificultades cognitivas.

Corticoides

En determinadas dosis pueden producir cambios importantes en el sueño y el estado de ánimo. También pueden provocar irritabilidad, ansiedad y, en algunos casos, síntomas depresivos.

No deben suspenderse bruscamente sin indicación médica.

Benzodiacepinas y medicamentos para dormir

El uso prolongado de algunos sedantes puede producir:

  • somnolencia;
  • problemas de memoria;
  • disminución de la concentración;
  • dependencia.

Además, existe evidencia de que dosis elevadas de benzodiacepinas podrían disminuir parte de la respuesta antidepresiva a la ketamina en algunos pacientes.

Esto no significa que deban suspenderse por cuenta propia. Cualquier modificación debe realizarse bajo supervisión médica.

Anticonvulsivantes

Algunos medicamentos de este grupo pueden provocar somnolencia o enlentecimiento cognitivo. Sin embargo, muchas veces son indispensables y no deben modificarse sin una evaluación médica cuidadosa.

Opioides

El uso crónico puede asociarse a sedación, alteraciones cognitivas y cambios en la percepción del dolor. Su presencia también es relevante para planificar con seguridad cualquier tratamiento con ketamina.

Otros medicamentos

Algunos antihistamínicos sedantes, ciertos tratamientos cardiovasculares, medicamentos hormonales y otros fármacos también pueden afectar el sueño, la energía o el estado de ánimo.

Por eso es importante evaluar el tratamiento completo, no solamente los medicamentos psiquiátricos.

Alcohol y otras sustancias

El consumo de alcohol, cannabis u otras sustancias también debe conversarse de manera abierta con el equipo tratante. El objetivo no es juzgar al paciente.

Esta información es importante porque el consumo frecuente o problemático puede:

  • causar o agravar síntomas depresivos;
  • alterar el sueño;
  • interactuar con medicamentos;
  • modificar los riesgos del tratamiento;
  • cambiar la estrategia terapéutica más adecuada.

¿Qué ocurre si todos los exámenes son normales?

Un resultado normal no significa que los síntomas no sean reales.

Significa algo diferente: que se han descartado algunas de las causas médicas más frecuentes que podrían explicar o contribuir al problema.

Cuando no existe una causa médica corregible, el equipo puede concentrarse con mayor seguridad en el tratamiento de la enfermedad mental, que puede incluir:

  • psicoterapia;
  • cambios en hábitos y estilo de vida;
  • tratamiento farmacológico;
  • terapia con ketamina;
  • otras intervenciones según el diagnóstico y la situación de cada persona.

En cambio, si aparece una alteración importante, tratarla puede convertirse en una parte esencial del tratamiento.

Consideraciones específicas de seguridad con ketamina

Además de estudiar posibles enfermedades que puedan confundirse con una depresión, existen aspectos que deben evaluarse específicamente antes de administrar ketamina.

Presión arterial elevada

Una hipertensión importante o mal controlada debe evaluarse y tratarse antes de iniciar la terapia.

Enfermedades cardiovasculares

Algunas condiciones cardiovasculares requieren una evaluación individual debido al aumento transitorio de presión arterial y frecuencia cardíaca que puede producir la ketamina.

Enfermedad hepática o renal

No necesariamente impide recibir tratamiento, pero puede requerir estudios adicionales o una planificación diferente.

Antecedentes de manía o psicosis

Es fundamental informarlos. La presencia de psicosis activa o de determinados trastornos del espectro bipolar puede modificar significativamente la indicación de ketamina y requiere evaluación especializada.

Embarazo

En general, la ketamina no se utiliza como tratamiento psiquiátrico electivo durante el embarazo debido a la limitada información disponible sobre su seguridad en este contexto.

La lactancia también debe evaluarse individualmente con el equipo tratante.

Lista orientativa para conversar con su médico

Evaluación inicial posible

  • Hemograma completo
  • Ferritina y estudio de hierro si está indicado
  • Vitamina B12 y folato según antecedentes
  • Vitamina D cuando exista indicación clínica
  • TSH y, cuando corresponda, T4 libre
  • Glicemia en ayunas y/o HbA1c
  • Función hepática
  • Función renal
  • Electrolitos
  • Examen de orina cuando esté indicado
  • Prueba de embarazo cuando corresponda
  • Presión arterial y frecuencia cardíaca
  • Electrocardiograma cuando exista indicación clínica

Según síntomas y antecedentes

  • Estudios endocrinológicos específicos
  • Evaluación hormonal cuando corresponda
  • Estudios nutricionales dirigidos
  • Pruebas de infecciones según factores de riesgo
  • Estudio de sueño ante sospecha de apnea
  • Otros estudios determinados por los antecedentes y el examen médico

Mensaje final

La ketamina puede ser una herramienta terapéutica muy valiosa para determinados pacientes, pero el tratamiento comienza antes de administrar la primera dosis.

Una buena evaluación previa permite responder tres preguntas fundamentales:

¿Existe alguna enfermedad médica que pueda estar causando o agravando estos síntomas?

¿Existe algo que podamos corregir antes de comenzar?

¿Puede realizarse el tratamiento con ketamina de manera segura en esta persona?

Por eso, los exámenes no deberían entenderse como un trámite ni como una lista rígida que todos deben realizar. Son parte de una evaluación médica individualizada.

El objetivo final es sencillo: comprender mejor qué está ocurriendo, corregir aquello que sea tratable y realizar la terapia de la manera más segura y efectiva posible.

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