Ketamina

Psicoterapia asistida con ketamina/esketamina: qué esperar

¿Qué es la terapia asistida con ketamina?

La ketamina es un medicamento anestésico usado desde hace décadas. En dosis más bajas y bajo supervisión, puede aliviar síntomas de depresión resistente, ideación suicida aguda, trastorno de estrés postraumático (TEPT) y otros cuadros. “Asistida” significa que no se limita a administrar el fármaco: se integra con preparación psicológica, acompañamiento durante la sesión y sesiones de integración después, para aprovechar mejor la experiencia y sus efectos.

¿Qué se puede lograr (y qué no)?

Posibles beneficios

  • Disminución rápida de la intensidad de la depresión y, en muchos casos, de la ideación suicida, a veces en horas o pocos días.
  • Mayor flexibilidad psicológica: algunas personas describen “salir del atasco”, poder ver problemas desde otra perspectiva y retomar herramientas terapéuticas que antes no funcionaban.
  • Mejora del sueño y la ansiedad en ciertos pacientes.
  • En adicciones, menor ansiedad y deseos de consumir (alcohol, drogas, alimentos), lo que facilita abandonar la adicción.

Límites realistas

  • No es una “cura” definitiva. El efecto puede atenuarse con el tiempo y, de ser útil, suelen planificarse refuerzos o un plan de mantenimiento.
  • A veces se requieren dos, tres o más ciclos.
  • A pesar de ciclos repetidos, a veces no funciona en todas las personas. Tiene un éxito de 50 a 70% en Depresión Resistente.
  • No reemplaza el tratamiento integral: psicoterapia, hábitos (deporte, sueño adecuado, etc), tratamiento de condiciones médicas y, cuando corresponde, otros fármacos.

¿Quiénes pueden ser candidatos?

Suele considerarse en depresión resistente a tratamientos, Trastorno de Estrés Postraumático, algunos trastornos de ansiedad, trastornos alimentarios, y dolor crónico con comorbilidad afectiva (Fibromialgia). La indicación requiere:

  • Evaluación psiquiátrica completa.
  • Revisión de historia médica (presión alta, enfermedades cardíacas, hepáticas o renales, glaucoma de ángulo cerrado, epilepsia, etc.).
  • Descartar estados psicóticos activos, manía no controlada o consumo problemático de sustancias.
  • Prueba de embarazo cuando corresponda.
  • Revisión de medicamentos: los benzodiacepinas en dosis altas pueden atenuar el efecto; el alcohol y otras drogas aumentan el riesgo.

Formas de administración y programa típico

Intravenosa (IV) o intramuscular (IM): sesiones en clínica, con monitorización. Un ciclo inicial común son 6 sesiones en 2 a 4 semanas, seguido de reevaluación y, si fue útil, refuerzos espaciados.

Intranasal (esketamina, Spravato®): se aplica en el centro de salud con observación posterior obligatoria; la frecuencia suele ser más alta al inicio y luego se espacian.

Sublingual/oral (según disponibilidad en cada país y criterio clínico): requiere supervisión y un marco terapéutico claro. No existe esta opción en Chile.

El plan exacto se define caso a caso, y depende de cada centro.

Preparación antes de empezar

  • Educación y consentimiento informado: entender beneficios, riesgos y alternativas.
  • Indicaciones prácticas: ayuno corto si se indica; no conducir el día de la sesión; asistir acompañado si el equipo lo sugiere.
  • “Set y setting”: llegar con una intención de trabajo personal, acordar música, antifaz u otros elementos que ayuden a concentrarse, y planear una tarde tranquila después.

El día de la sesión: paso a paso

Ingreso y control: signos vitales, breve chequeo de ánimo y expectativas.

Administración: la medicación se da en un espacio tranquilo, con personal capacitado presente.

Durante el efecto (30 a 120 minutos, según vía):

  • Cambios en la percepción (colores, sonidos, sensación de liviandad o distancia del cuerpo).
  • “Disociación” o sensación de estar observando los pensamientos desde afuera.
  • Posible mareo, náuseas, elevación transitoria de la presión arterial y frecuencia cardíaca.
  • Emociones intensas; en raras ocasiones, ansiedad o miedo. El equipo guía la respiración y la reorientación si hace falta.
  • Usted permanece con reflejos de protección conservados, pero se recomienda minimizar estímulos y hablar solo lo necesario.

Recuperación: observación hasta que el efecto agudo disminuye. No conducir, no operar maquinaria y evitar decisiones importantes el resto del día.

Después de la sesión

Integración: idealmente en las siguientes 24 a 72 horas, con su terapeuta o con el mismo equipo. Se trabajan ideas, recuerdos o emociones que surgieron y cómo llevarlas a la práctica.

Efectos comunes transitorios: cansancio, dolor de cabeza, náuseas leves, sensibilidad a la luz/sonido, “neblina mental”. Suelen ceder en horas.

Señales de alerta poco frecuentes, para comunicar al equipo: dolor de pecho, vómitos persistentes, confusión que no mejora, ideas suicidas que aumentan, síntomas de manía (energía inusual, poca necesidad de dormir, impulsividad marcada).

Riesgos y efectos secundarios

Frecuentes y breves: aumento de presión arterial y pulso, mareos, náuseas, visión borrosa, ansiedad transitoria, sensación de desconexión.

Menos frecuentes: dolor de cabeza intenso, vómitos, elevación de enzimas hepáticas.

Raros (con uso médico y supervisado): problemas urinarios asociados a usos muy frecuentes y prolongados; abuso o uso problemático en contextos no médicos. En un programa clínico se minimiza el riesgo con seguimiento y límites claros.

Embarazo y lactancia: generalmente se evita salvo indicación muy justificada y en coordinación estrecha con obstetricia.

Adicción: el riesgo en entornos clínicos, con dosis controladas y sin uso recreativo, es bajo; aun así, se evalúa el historial de cada persona y se colocan salvaguardas.

Interacciones y precauciones con otros fármacos

Evitar alcohol y drogas recreativas. Comunique siempre todos sus medicamentos y suplementos.

Las benzodiacepinas en dosis altas pueden disminuir el efecto terapéutico; los estimulantes pueden aumentar la taquicardia; algunos fármacos para la presión requieren control cercano ese día.

No cambie ni suspenda medicación sin indicación médica.

¿Cuándo se notan los cambios y cuánto duran?

Algunas personas sienten alivio en el ánimo o la angustia en horas o días tras la primera o primeras sesiones.

Otras requieren varias sesiones para notar cambios.

La duración del beneficio es variable.

Si ayuda, se suele planificar un esquema de mantenimiento (sesiones más espaciadas) junto con psicoterapia y hábitos de salud mental.

Papel de la psicoterapia

La ketamina puede abrir una “ventana de plasticidad psicológica”. La integración psicoterapéutica aprovecha esa ventana para:

  • Consolidar aprendizajes y conductas saludables.
  • Reestructurar creencias negativas.
  • Practicar habilidades (p. ej., regulación emocional, exposición en TEPT).

Sin este trabajo, el beneficio puede ser menor o más breve.

Preguntas frecuentes

¿Estaré dormido?

No. No es anestesia general. Estará consciente, aunque con percepción alterada.

¿Puedo hablar durante la sesión?

Sí, si lo necesita. Muchas personas prefieren un ambiente de pocas palabras para concentrarse.

¿Puedo conducir después?

No el mismo día. Organice el traslado antes de la sesión.

¿Esto reemplaza mis medicamentos antidepresivos?

No necesariamente. A veces se mantienen, se ajustan o se cambian, y a veces también llegan a suspenderse. Se decide con su médico según la evolución.

¿Qué pasa si tengo miedo a “perder el control”?

El equipo está para acompañar y reorientar. La preparación y acordar señales con el terapeuta ayuda mucho. Pero tenga en mente que es justamente algo que se intenta, «dejar ir».

¿Cuánto cuesta y lo cubre mi seguro (ISAPRE)?

Por ahora, no tiene código FONASA, por lo que tampoco es cubierto por las ISAPRES. (Consultar ya que puede variar en cualquier momento, dependiendo si se logra que FONASA le de un código).

Cómo prepararse mejor

  • Descanse la noche previa, alimente y mantenga hidratación según indicaciones del centro.
  • Limite noticias, cafeína y pantallas el día de la sesión si eso le ayuda a llegar tranquilo.
  • Defina una intención simple (ej.: “explorar mi autocrítica” o “abrirme a sentir esperanza”).
  • Programe una tarde sin obligaciones y una persona de contacto disponible.

Señales para volver a consultar pronto

  • Empeoramiento del ánimo o de la ideación suicida.
  • Síntomas de manía (euforia desproporcionada, verborrea, gasto impulsivo, falta de sueño).
  • Efectos físicos intensos que no ceden.
  • Dudas sobre medicación o interacciones.

En resumen

La terapia asistida con ketamina puede ofrecer alivio rápido y significativo a algunas personas, especialmente cuando otros tratamientos no han funcionado. Su eficacia aumenta cuando se enmarca en un programa seguro, supervisado y con integración psicoterapéutica. No es para todos, ni es una solución mágica; por eso el paso más importante es una evaluación cuidadosa y un plan individualizado.

Si está considerando este tratamiento, hable con su equipo tratante. Lleve sus preguntas por escrito, comparta sus expectativas y temores, y acuerden objetivos y criterios de éxito antes de comenzar.

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