Cuando una persona comienza una terapia con Ketamina o Esketamina, es natural preocuparse por la dosis, la seguridad o los posibles efectos. Sin embargo, existe otro aspecto que muchas veces recibe menos atención: el lugar donde se realiza la sesión y la forma en que el paciente es acompañado.
Esto se conoce como setting: todo aquello que rodea al paciente durante la experiencia.
La habitación, la iluminación, los sonidos, la música, la privacidad y las personas presentes pueden parecer detalles menores. Pero durante una sesión con Ketamina o Esketamina pueden adquirir una importancia mucho mayor.
¿Dónde se realizan habitualmente las infusiones?
La Ketamina o Esketamina comenzó a utilizarse en medicina hace décadas como anestésico. Por esta razón, algunos centros todavía administran las infusiones utilizando un modelo en una sala de recuperación postquirúrgica.
Estas salas son excelentes para aquello para lo que fueron creadas: vigilar a varios pacientes mientras despiertan y se recuperan de una anestesia, con personal mínimo.
Pero no necesariamente fueron diseñadas pensando en una terapia de salud mental.
Una recuperación postoperatoria suele tener varias camillas, muchas veces separadas solamente por cortinas. Hay monitores, alarmas, conversaciones entre profesionales y movimiento constante de personas. Mientras usted recibe su tratamiento, a pocos metros puede estar despertando una persona recién operada. Otro paciente puede tener náuseas, o puede estar desorientado. Más allá, otro paciente puede despertar con mucho dolor, llorando, quejándose o incluso gritando.. Alguien también puede estar conversando con el personal.
Además, una enfermera habitualmente debe atender a varios pacientes al mismo tiempo.
Nada de esto significa que esa recuperación esté funcionando mal. Es simplemente lo que ocurre normalmente en un lugar diseñado para recibir personas después de una cirugía.
La pregunta es otra:
¿Es también el mejor ambiente para vivir una experiencia con Ketamina o Esketamina?
¿Por qué puede importar tanto el ambiente?
La Ketamina o Esketamina puede cambiar temporalmente la manera en que usted percibe lo que ocurre a su alrededor.
Puede cambiar la sensación del tiempo y del espacio. Su cuerpo puede sentirse diferente. Algunas personas experimentan imágenes, recuerdos o emociones intensas. Otras sienten que observan sus problemas desde una perspectiva completamente nueva. Durante esos momentos, los estímulos externos pueden sentirse de una manera diferente, e influir mucho en la experiencia final.
Una alarma que normalmente sería solamente un sonido puede resultar desagradable. Una conversación que ocurre a algunos metros puede introducirse dentro de la experiencia. Escuchar a una persona llorando o gritando de dolor puede generar miedo, angustia o simplemente interrumpir completamente un momento de introspección.
Por eso, el ambiente que parece perfectamente normal para alguien que está completamente despierto puede sentirse muy diferente durante una experiencia con Ketamina o Esketamina.
¿Quién está con usted durante la sesión?
También es importante preguntarlo.
En una recuperación postoperatoria, normalmente el anestesiólogo no permanece sentado junto a cada paciente durante todo el tiempo. Habitualmente entrega al paciente al personal de recuperación y continúa atendiendo sus otras responsabilidades, permaneciendo disponible si ocurre algún problema.
Ese sistema funciona porque una sala de recuperación fue diseñada precisamente para trabajar de esa manera.
Pero una sesión con Ketamina o Esketamina plantea necesidades diferentes.
En algunos lugares, el médico puede evaluar al paciente, indicar la dosis y dejar posteriormente la vigilancia en manos de enfermería.
Desde el punto de vista médico, puede existir monitorización adecuada y capacidad para responder frente a una complicación. Pero vigilar y acompañar no significan exactamente lo mismo.
Acompañar no significa estar hablando durante toda la sesión
Durante una experiencia con Ketamina o Esketamina probablemente usted no necesite que alguien esté conversando constantemente. De hecho, demasiadas interrupciones pueden resultar contraproducentes.
Acompañar significa algo mucho más sencillo: saber que existe una persona preparada y disponible para usted durante la experiencia. Si abre los ojos y está desorientado, alguien está ahí. Si siente miedo, alguien comprende lo que está ocurriendo. Si necesita ayuda, no tiene que esperar a que terminen de atender a otro paciente. Y si está teniendo una experiencia tranquila y profunda, nadie necesita interrumpirla innecesariamente.
Esa sensación de seguridad puede permitir que usted se concentre en su propia experiencia en lugar de permanecer pendiente de lo que ocurre alrededor.
Imagine estas dos situaciones
En la primera, usted está acostado en una camilla recibiendo Ketamina o Esketamina.
Tiene conectado un monitor y una enfermera controla sus signos vitales. Pero esa misma enfermera también está atendiendo a otros pacientes.
A su alrededor escucha conversaciones y alarmas. Personas entran y salen.
El anestesiólogo indicó el tratamiento y continúa con sus otras actividades, en un pabellón, aunque está disponible si ocurre alguna complicación. Mientras la Ketamina o Esketamina comienza a cambiar su percepción, ingresa un paciente recién operado. Está confundido y siente mucho dolor. Comienza a gritar.
Ahora imagine otra situación.
Recibe exactamente el mismo medicamento. La misma dosis. También está monitorizado y existe todo el equipamiento necesario para actuar ante una emergencia.
Pero está en una habitación privada y tranquila. La iluminación es suave. Está cómodamente recostado. Puede cerrar los ojos o utilizar un antifaz y escuchar música mediante audífonos. No hay conversaciones innecesarias ni pacientes entrando y saliendo. Y existe una persona preparada para acompañarlo durante la experiencia, al alcance de la mano.
El medicamento puede ser exactamente el mismo. Pero difícilmente podemos decir que ambas experiencias sean iguales.
Un ambiente tranquilo no significa menos seguridad
Este punto es especialmente importante.
No debería ser necesario elegir entre un lugar agradable y un lugar médicamente seguro.
Un box tranquilo puede contar con monitorización de presión arterial, frecuencia cardíaca y oxígeno, además del equipamiento y los medicamentos necesarios para responder frente a una emergencia. También puede existir un médico responsable y personal adecuadamente entrenado.
La diferencia está en intentar reunir dos tipos de seguridad. La primera es la seguridad médica: vigilar que su organismo responda adecuadamente al medicamento. La segunda es la seguridad psicológica: procurar que pueda atravesar la experiencia en un ambiente tranquilo, protegido y acompañado.
Una no debería excluir a la otra.
¿Por qué hablamos de música, luz y privacidad?
Porque durante una sesión con Ketamina o Esketamina estos elementos pueden modificar la forma en que se vive la experiencia.
La investigación ha encontrado, por ejemplo, que la música puede disminuir la ansiedad durante sesiones con Ketamina o Esketamina. Otros estudios han mostrado que elementos como música, antifaz y técnicas de atención plena pueden modificar significativamente las características de la experiencia, aunque todavía se está investigando cuánto de esto se traduce directamente en mejores resultados antidepresivos.
Por eso no sería correcto prometer que una habitación agradable hará que la Ketamina o Esketamina funcione mejor. Pero tampoco parece razonable pensar que el ambiente no importa en absoluto. Especialmente cuando la persona puede encontrarse durante la sesión en un estado de conciencia muy diferente al habitual.
¿En qué debería fijarse antes de elegir dónde realizar su tratamiento?
Antes de comenzar una terapia con Ketamina o Esketamina, además de preguntar por el médico, las dosis y la seguridad, puede ser útil conocer cómo será realmente su sesión.
Puede preguntar si estará en una habitación individual o compartida, quién permanecerá con usted, cuántos pacientes estará atendiendo simultáneamente esa persona, qué monitorización utilizarán y qué ocurre si necesita ayuda.
También puede preguntar si habrá música, si podrá utilizar antifaz, si se controlan la calefacción, la iluminación y el ruido y, especialmente, si el espacio fue pensado específicamente para personas que están recibiendo Ketamina o Esketamina o simplemente se utiliza una sala que normalmente recibe pacientes después de una cirugía.
Son preguntas perfectamente razonables.
